viernes, 3 de julio de 2009

VIAJAR y RECORDAR

en alusión a los comentarios de Pilar y de mi santo del artículo de junio Preguntas de turistas, hoy escribo:

Viajar y recordar es lo mismo. El recuerdo es un viaje, en nuestra memoria; que parece ser que es lo que somos, memoria.

Esto del viaje es mucho más profundo de lo que parece, en él se expresa la necesidad del hombre de encontrarse a sí mismo, de saber quién es. El viaje exterior es una proyección del viaje interior que se suele realizar cuando viajamos.

¿Por qué viajan los turistas? preguntaba mi santo. No tiene que ver con el grado de cultura del turista. Cada cual viaja a su nivel, ve lo que ve. Intuye que hay ahí algo importante. Aquel que preguntaba por el Guernica en colores recordaba un cuadro en colores. Es fantástico ¿no? En realidad él vió más que yo.

Me pongo a pensar y creo que esto de viajar es muy antiguo, La Odisea, ni más ni menos. Dicen que no la escribió Homero, sino que él, en torno al 900 a.C. recopiló tradiciones orales mucho más antiguas . Es decir que el hombre siempre ha soñado con viajar, ha necesitado viajar. Si recordar es viajar, y somos principalmente eso, memoria, qué es del presente, del ahora?

Esto contradice a todos los que dicen que ahora es ahora y que es lo que hay y nada más, ni pasado, porque ya terminó, ni futuro, porque todavía no es...
La necesidad de viajar puede ser también la necesidad de escapar al presente, a este ahora que nos frustra e impacienta.

Creo que no hay nada más parecido a un turista que un peregrino. En realidad, los turistas actuales se comportan igual. Visitan uno tras otro lugares sagrados (ciudades con sus museos), con actitud seria y devocional, donde se conservan imágenes mágicas (no hay más que ver la devoción que despiertan ciertos iconos como la Mona Lisa) que conceden un poder especial al que ha tenido la suerte de contemplarlas, compran amuletos (souvenirs), y todo esto en un itinerario que parece un verdadero camino de peregrinación. Entre la mini torre Eiffel y la mini Virgen del Pilar que se pone sobre la televisión, no hay mucha diferencia.

Al final, regresamos a casa con la profunda convicción de que hemos mejorado,nos hemos superado, hemos ganado en muchos aspectos. Si no fuera así, no nos gastaríamos fortunas en viajar.

Por supuesto, la publicidad de toda la industria que gira alrededor de esto y que mueve millones influye en la configuración de una necesidad social, tal vez de imagen, de apariencia, de fíjate a qué sitio increíble me he ido de vacaciones.
Pero creo que no es suficiente explicación. En mi opinión, tiene que haber una necesidad más profunda sobre la que se apoya todo este tinglao.

Si visitar museos corresponde a una peregrinación espiritual, viajar al Caribe u otras playas corresponde al mito del Buen Salvaje y del retorno al Paraíso perdido. Así nos lo venden porque así funciona en el inconsciente del viajero. El turista típico de estos lugares pasa 11 meses trabajando como un esclavo para poder estar 15 días en el paraíso, una cosa le compensa de la otra. O por lo menos debería.

Esto ya lo decía Yung: nuestra mente funciona con arquetipos, es decir modelos que se repiten en todas partes y épocas, y el viaje es uno de ellos.

Las imágenes adjuntas son una obra de Isaac Montoya vista en Arco 2009. A simple vista
el espectador veía una imagen alegre y colorida, pero una vez que lo mirabas a través del celofán rojo o azul aparecía una imagen bien diferente.
Esto lo decía Kant hace mucho tiempo: la realidad en sí misma es incognoscible,porque la percibimos a través de nuestros sentidos, luego la vemos deformada por nuestra propia experiencia.

2 comentarios:

  1. y yo te digo, amore vamonos de excursion al monte, que son dos viajes, uno de ida y otro de vuelta por el mismo precio. Luego nos regalan otro que es el recuerdo, pero como somos dos, pues al final nos hacemos cuatro viajes en uno como una oferta de ALCAMPO y nos sale de miedo.
    mola esto de pensar. Nunca lo habia hecho pero voy a hacerlo a menudo porque sale barato

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  2. Nuestros viajes y nuestras conversaciones sobre viajes, sobre la esencia de los viajes... Por muchos viajes, Pilarín. Y el de Myanmar va a ser lo más, y eso que yo no he vuelto del primero. Como me dijo alguien hace poco: "no has vuelto porque esta tierra te quiere".

    No estoy de acuerdo con Diego en que sean dos, porque en realidad son tres. No ha contado con la preparación, que es como si fueras antes de ir. Es cuando empiezas a imaginarlo, pero de alguna forma lo ves, ¿o no?

    En lo que sí le doy la razón es en que pensar es barato...

    Kissitos a los dos.

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