domingo, 3 de marzo de 2019

Hace un siglo, ya lo escribieron: destruir la juventud cristiana y poner bombas en el metro.

Recordemos:
el atentado en el metro de Londres el 7-J, el atentado en los trenes el 11-M, el incendio de la Torre 7 llena de documentos el 11.S, el incendio de la Torre Windsor para destruir los documentos que incriminaban al capo del BBVA, Francisco González.  


"Hemos corrompido, embrutecido y prostituido la juventud cristiana por una educación cimentada en principios y teorías que sabemos son falsos y que no obstante han sido inspirados por nosotros. A más de esto, las leyes existentes, sin mudarlas en su esencia, las hemos desfigurado con interpretaciones contradictorias, obteniendo resultados admirables.

(..)

Y vosotros diréis que si los pueblos se dan cuenta antes de tiempo de estas maniobras, se revolverán contra nosotros con las armas en la mano; pero si llegara este caso, en todos los países de Occidente tenemos preparada una maniobra tan terrible, que aún los ánimos más esforzados temblarán: en todas las grandes capitales se irán estableciendo los metropolitanos (tranvías subterráneos) y nosotros los volaremos por medio de la dinamita con todas las organizaciones y todos los documentos del país."

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